lunes, 7 de marzo de 2016

Acerca de la infoxicación, la sobreinformación y la redundancia

Desde que en los años sesenta Alvin Toffler  hablara  acerca de la cantidad descomunal de información que el ciudadano moderno recibe, el volumen recibido por cada uno de nosotros no ha hecho otra cosa que ir aumentando en cantidad y complejidad. Un día cualquiera, por ejemplo, un  habitante de una ciudad de poco más de un millón de habitantes, como es mi caso, recibe un promedio de 77 gygas de información diariamente. Comparemos esto contra los 45 gygas de información que he acumulado en mi pc durante los últimos siete años. Casi recibo diariamente el doble de lo que he manejado y producido individualmente en años de actividad. La cantidad de información por mí recibida en estos siete años es simplemente astronómica, contra la modesta cifra que he manejado y producido durante ese mismo período.

Lo que es problemático no es tanto la abundancia de información como el  poco tiempo para  seleccionarla, procesarla, interpretarla y usarla. Si el tiempo fuese infinito, toda cantidad de información resultaría finita y por tanto procesable.  Por su parte Alfons Cornella, pone también en duda que el problema sea el volumen en sí mismo en su conferencia  “Como sobrevivir a la infoxicación”- Alfons Cornella. Trascripción de la conferencia del acto de entrega de títulos de los programas de Formación de Posgrado del año académico 1999-2000  y sugiere que el problema puede ser más bien nuestras deficiencias tecnólogicas, así como nuestra cultura (hábitos) de manejo de la información lo que podría estar causando nuestras limitaciones para agenciar satisfactoriamente los crecientes volúmenes de ésta.  En 1996 acuñó el término infoxicación para aludir a la condición de volumen de información que sobre pasa las capacidades  de manejo por parte del usuario de la misma o que la misma presenta contradicciones internas. A nuestro parecer el problema de la infoxicación  encierra otras situaciones que es conveniente distinguir, comenzando con las dos ya mencionadas:
  1. Sobrecarga informativa: es la primera de las situaciones mencionadas. El problema real no es el           volumen, es el tiempo disponible, la tecnología para procesarla en el menor tiempo y nuestros hábitos para lidiar con tales cantidades de información. No obstante, sentir la sensación de gestionar  demasiada información puede resultar abrumador. 
  2. Redundancia: información repetida, que tiene valor informativo adicional al que ya tenemos. Examinar redundancia nos consume tiempo valioso. Al eliminar la redundancia nos manejamos con menos volumen.
  3. Complejidad informativa: es información de la que  no podemos servirnos de ella inmediatamente porque necesita algún tipo de proceso reductivo que la haga manejable. Información muy compleja resulta en pérdida de tiempo para reducir su complejidad a niveles manejables. 
  4. Contra información: es información contradictoria con otra también disponible. Mientras los tres casos anteriores disponemos de información que ´puede sernos inmediatamente aprovechable, el el caso de contra información nos colocamos en situación de parálisis pues la existencia de inconsistencias  no hace evidente cuál es el curso de acción apropiado. La información contradictoria no necesariamente es inválida. Este último caso no remite al siguiente tipo de información infoxicante.
  5. Desinformación: es información no veraz o  inválida que  cognitivamente nos coloca en conocimiento aparente, no verdadero.
  6. Información no comprensible: es información  que no podemos usar porque está en un código que no comprendemos, como por ejemplo en un idioma extranjero que no comprendemos o bajo un paradigma teórico ajeno a nuestra experiencia cognoscitiva. Es información inservible hasta que no la decodifiquemos.
En nuestra opinión sólo la redundancia y la desinformación son realmente tóxicas, nos dañan pues mientras el primero nos hace perder tiempo en procesar algo que no añade valor  cognoscitivo, el segundo nos puede envenenar por hacernos asumir una comprensión falsa de la realidad.  En el caso de la información no comprensible el problema se soluciona con un buen traductor. Google es de una gran herramienta en este sentido al facilitarnos tanto traductores como filtrado por lenguaje. En general los filtros son una herramienta tan valiosa como los intérpretes. Razón le asiste al profesor Clay Shirky al sostener que "el problema no es la sobrecarga de información, es el filtro que no funciona". Nosotros añadimos que o bien es el filtro o bien es el intérprete lo que no funciona o falta. El traductor es también útil para reducir la complejidad de la información. La solución de estos escollos resulta de capital importancia porque perder tiempo conspira contra el logro oportuno de los resultados perseguidos.

Un filtro excelente es el calibrador de  relevancia sugerido por Cornella y que consiste en dividir la información que nos interesa en las cinco categorías principales y cinco secundarias. Toda información que no encaje en esos compartimientos la desechamos.

En función de lo anterior podemos definir qué son tesoros informativos en la red. Esta precisión es crucial porque si no sabemos lo que buscamos difícilmente nos daremos cuenta cuando lo hallemos. Yo ando buscando dos tipos de tesoros:
  • Tesoros que me hagan más rico informativamente porque actualicen, amplíen o  validen la información que ya poseo.
  • Tesoros que cambien cualitativamente mi riqueza porque me hagan ver las cosas de modo diferente, nuevos paradigmas que cambien mi mapa del mundo. Es como ser rico por tener oro, pero al descubrir los nuevos tesoros pasamos a tener puros diamantes.  
Tomamos las decisiones con la información que disponemos. Mientras mejores sean nuestros tesoros informativos mejor conocimiento y mejores decisiones realizaremos y  también más rápido, lo que significa mayor productividad. .

Por último, deseamos sugerir dos lecturas muy ilustrativas. La primera es el artículo de J.I. Aguaded Gómez "Desde la infoxicación al derecho a la información" el cual abora un interesante punto de vista cual que la infoxicación  lesiona nuestro derecho a comunicarnos  y el muy breve pero sustancioso artículo de MiriadaX "Infoxicación - Sobrecarga informativa




viernes, 4 de marzo de 2016

En busca de la información escondida

Este es un espacio para darle expresión a mis intereses, gustos y aficiones personales, muchos de ellos son también mis intereses profesionales, pues he tratado de trabajar siempre  solo en lo que me gusta, con la gente que me agrada y durante el tiempo que íntimamente me resulte satisfactorio. En esta búsqueda he procurado hacerlo a la manera de Leonardo Da Vinci: desde tantas perspectivas distintas como  sea posible, manteniendo al menos un hilo conductor para darle algo de coherencia. Pero cuando ha sido menester elegir entre la coherencia y el gusto, he solido elegir por el segundo criterio.

Uno de los ejes de mi búsqueda personal ha sido la conducta humana, explicarme por qué hacemos lo que hacemos como individuos y como especie. Esta búsqueda me ha llevado por los caminos de ls ciencias de la conducta  principalmente la sociología, la etología, la antropología, la sicología y los nuevos campos de las neurociencias. Sus aplicaciones al mercadeo, la comunicación política y al análisis de entorno han ocupado gran parte de mi tiempo.

Desde luego que esta búsqueda ha incluido las expresiones estéticas en la que la poesía durante mis primeros años y la narrativa después han sido eslabones importantes al lado de la pintura y la música. Desde hace 30 años el mundo de la informática, especialmente la programación, ha sido parte de mis quehaceres y desde hace 18 años el estudio e investigación conductual de la especie canina ha complementado mis búsquedas en el género humano.

Mi vida afectiva se  enriqueció con los tres grandes amores que he tenido. Dos de ellas me dieron los únicos hijos que tengo. unto con mi madre  son parte de las personas notables con las que me he encontrado. He tenido la fortuna de tener varios maestros llenos de sabiduría, Ellos me enseñaron que el verdadero maestro no busca tener copias de sí mismo. Al recordarlos me doy cuenta que me habría gustado pasar más tiempo con todos ellos.

Dijo Jorge Luis Borges una vez que "con los libros deberían vender el tiempo para leerlos". La explosión informativa que significa  internet le da mayor vigencia a las palabras de Borges y saber seleccionar, quitar el polvo y la paja del grano es  cada vez más importante.

Hago actualmente un curso a distancia  impartido desde Miriada X https://miriadax.net/home sobre cómo "encontrar tesoros en la red". Espero con sus herramientas ganar virtualmente parte de ese tiempo del que hablaba Borges y también Marcel Proust  con aquel hermoso libro "En busca del tiempo perdido".